1. Ahora los invito a concretar este proyecto.

TÍTULO DEL PROYECTO: Tras los Orígenes del Cuento

AUTOR: Alejandra Steeman

ÁREA: Lengua y Literatura

NIVEL: Secundario

DESCRIPCIÓN: Caza de tesoros sobre los orígenes del cuento y las diferentes teorías al respecto.

INTRODUCCIÓN:

La literatura, no es la más antigua de las artes. Lo son sin duda, la pintura, la escultura, etc. Sin embargo, todas ellas necesitaron siempre de la palabra (escrita u oral) para transmitir y o completar su mensaje.
Si nos remontamos a los orígenes de la humanidad, sin duda coincidiremos en que las primeras expresiones lingüísticas del hombre primitivo, no estaban destinadas pura y exclusivamente a comunicar sentimientos. Más bien surgieron como una necesidad de exteriorizar sensaciones internas (miedo, odio, placer, etc.). El verdadero intento de comunicación, se establece, cuando esos seres primitivos, deciden transmitir su propia percepción del mundo que los rodea, como una necesidad de compartir inquietudes y con el fin de agruparse, por ejemplo, frente a un peligro. Más tarde, cuando el hombre ya había logrado reunirse en grupos llamados tribu, surgió una nueva inquietud. Era necesario designar un representante que fuera la voz cantante y se convirtiera en el transmisor oral de sus creencias y tradiciones, sus costumbres y sus códigos de grupo. Esta especie de líderes eran conocidos con el nombre de yamanes, que son ni más ni menos que los primeros contadores de cuentos de la historia. Con el paso del tiempo, la literatura aún sigue ocupando esa primera necesidad básica: La comunicación.
A través de esa comunión que se establece entre el buen escritor, que obra como un verdadero "encantador", y el buen lector que logra sustraerse a ese encantamiento librándose de todo preconcepto frente a la obra literaria; digamos pues que se ha logrado la intención básica y ancestral de la literatura: comunicar sentimientos, que pueden ser personales o colectivos. La primera expresión relevante de comunicación literaria es el cuento. Y su importancia como comunicador, como medio de transmisión de cultura, aún hoy permanece inalterada.

TAREA:

Para empezar la actividad se dividirán en grupos de cuatro. Luego responderán a las preguntas extrayendo la información necesaria de los sitios de Internet recomendados, las lecturas realizadas en clase y el material bibliográfico presentado.
Una vez que hayan terminado de resolver todas las preguntas, incluyendo la Gran Pregunta, expondrán los datos recabados, ya sea a través de la realización de una monografía utilizando un procesador de textos; diapositivas elaboradas con Power Point, Impress u otro generador de presentaciones; o de cualquier otra manera que les permita demostrar sus conocimientos del tema. ¡Usen su imaginación!

PREGUNTAS:
  1. ¿Cómo podemos definir etimológicamente la palabra cuento? ¿Qué relación existe entre el término cuento y el cómputo de cifras? Mencionen algunas definiciones de cuento que encuentren.
  2. ¿Qué características tienen los cuentos pertenecientes a la tradición oral? ¿Cómo fueron evolucionando desde la oralidad a la escritura? ¿Qué teorías existen acerca de su origen?
  3. ¿Dónde aparecieron los primeros cuentos? ¿De qué época datan los mismos? Mencionen ejemplos.
  4. ¿Cómo y por qué surgieron los cuentos populares? ¿Cómo se clasifican?
  5. Realicen un paralelo que de cuenta de la diferencia entre los cuentos populares y los cuentos literarios.
  6. ¿Qué elementos en común tienen todos los cuentos populares del mundo?
  7. ¿Cuáles fueron los aportes de Vladimir Propp y de Bethelheim al análisis de cuentos? ¿Qué elementos quedaron sin analizar?
  8. Los Hermanos Grimm y Perrault son nombres célebres asociados a los cuentos de hadas, pero, ¿podemos decir que ellos son los autores de dichas obras? ¿Por qué?
  9. ¿Qué tipo de cuentos alberga la obra “Las Mil y una noches”? ¿Qué elementos contienen que lo hacen así? ¿Por qué la obra recibe ese nombre? ¿De dónde proviene la obra? ¿Por qué es tan importante esta obra para la literatura de cuentos?
  10. Además de los tipos de cuentos que ya conocen, ¿qué otros tipos de cuentos pueden mencionar a partir de las lecturas realizadas?
RECURSOS:

Aquí tienen enlaces que les servirán de ayuda en su búsqueda.
- Página con datos sobre el origen del cuento y la tradición oral
http://sincronia.cucsh.udg.mx/montoya02.htm
-Trabajo monográfico con información sobre cuentos populares
http://html.rincondelvago.com/cuentos-populares.html
-Sitio con información sobre cuentos y con enlaces a los distintos tipos de cuento
http://es.wikipedia.org/wiki/Cuento
-Artículo que analiza la evolución de la humanidad en torno a la comunicación y a los cuentos
http://es.shvoong.com/humanities/108277-el-cuento/
-Artículo con un análisis del origen de los cuentos populares
http://www.virtual.unal.edu.co/cursos/enfermeria/2005431/lecciones/Cap02/Lecturas/Literatura051.htm
-Sitio con cuentos
http://zonadecuentos.iespana.es/origen.htm


LA GRAN PREGUNTA:
Finalmente, les planteo una pregunta personal que debe ir acompañada de una explicación que demuestre el análisis que han realizado a partir de todo lo leído ¿Consideran que los cuentos han sido y son importantes para las sociedades? ¿Por qué?
EVALUACIÓN:
Para la evaluación, se tendrán en cuenta los siguientes criterios:
  • Calidad de las respuestas dadas.
  • Resolución correcta de todas las preguntas.
  • Autenticidad en las respuestas, no se tendrán en cuenta aquellas que sean una copia literal de lo expuesto en el material de consulta.
  • Ortografía, cohesión y coherencia. Manejo adecuado de vocabulario específico.
  • Uso creativo de las nuevas tecnologías para la puesta en común de los trabajos realizados.
  • Trabajo cooperativo, participativo y solidario dentro del grupo.
  • Respeto por las opiniones y las producciones de los demás.
  • Uso responsable del material didáctico de la escuela.
  • Responsabilidad en la entrega de los trabajos.
Cada pregunta bien respondida vale 1 punto. La pregunta final vale 3. En ella, además, se valorará la capacidad de comprensión del tema y la elaboración de una respuesta original de manera coherente y ordenada.
CONCLUSIÓN:
Al finalizar el trabajo espero que puedan comprender cuán fundamental resulta recobrar el valor de los cuentos dentro de una sociedad que se ha nutrido de ellos desde que el hombre sintió la necesidad de expresarse.
1. Ahora que ya has visto cómo trabaja este genio, selecciona con un compañero un cuento y elabora un video contándolo. Puedes ocupar para esto una video cámara o una cámara fotográfica con video incluido. Asimismo, puedes realizar una grabación del cuento con un MP3, con un grabador peridístico o con un micrófono conectado a la computadora. Luego subiremos todos los trabajos al BLOG.
1. Te invito a escuchar este cuento de la mano de un genio del relato. Luego de escucharlo cuantas veces quieras, te propongo que realices las actividades que figuran a continuación.



2. ¿Cómo se llama el cuento? ¿Quién es el autor? ¿Qué sabes de él y de sus obras? Busca información en Internet sobre el autor del cuento.

3. ¿Qué tipo de cuento es? ¿Por qué?

4. Como observarás en este cuento hay una historia dentro de la historia principal. ¿Cuál es la historia principal y cuál la secundaria? Realiza la secuencia de la ambas teniendo en cuenta: situación inicial, conflicto, resolución.

5. Busca núcleos y catálisis.

6. Analiza el esquema actancial desde el punto de vista de los dos protagonistas.

7. ¿Qué tipo de narrador se presenta en este cuento?
8. Realiza el recorrido del personaje desde Dean a Papa y desde Toledo a Roma.
9. ¿A quiénes les había prometido los distintos puestos que fue teniendo en su ascenso al Papado?
10. ¿Qué es una "merced"?
11. Finalmente, ¿por qué el cuento se llama "El Brujo Postergado"? A qué hace referencia el término "postergado"?


A. Lee el siguiente cuento y luego resuelve las actividades a continuación poniendo en práctica lo aprendido hasta ahora a partir de las lecturas realizadas.
AQUÍ YACE EL WUB
Philip K. Dick



Faltaba poco para terminar de cargar. El Optus, de pie, con los brazos cruzados, fruncía el ceño. El capitán Franco bajó despacio por la pasarela y sonrió.
—¿Qué ocurre? —le preguntó—. Te pagan por esto.
El Optus no dijo nada. Recogió sus túnicas y dio media vuelta. El capitán pisó el borde de la túnica.
—Espera un momento, no te vayas; aún no he terminado.
—¿De veras? —El Optus se giró con dignidad—. Vuelvo a la aldea. —Contempló los animales y los pájaros que eran conducidos hacia la nave—. He de organizar nuevas cacerías.
Franco encendió un cigarrillo.
—¿Por qué no? A vosotros os basta con salir a campo abierto y seguir pistas. Pero cuando estemos a mitad de camino entre Marte y la Tierra...
El Optus se marchó sin contestar. Franco se reunió con el primer piloto al pie de la pasarela.
—¿Cómo va todo? —Consultó el reloj—. Hemos hecho un buen negocio.
El piloto lo miró con cara de pocos amigos.
—¿Cómo explica eso?
—¿Qué le pasa? Los necesitamos más que ellos.
—Nos veremos después, capitán.
El piloto subió por la pasarela, y se abrió paso entre las aves zancudas marcianas. Franco le vio desaparecer en el interior de la nave. Iba a seguirle los pasos hacia la portilla cuando lo vio.
—¡Dios mío!
Se quedó mirando con las manos en las caderas. Peterson venía por el sendero, con la cara congestionada, arrastrándolo con una cuerda.
—Lo siento, capitán —dijo, manteniendo la cuerda tensa.
Franco avanzó hacia él.
—¿Qué es eso?
El wub desplomó su enorme cuerpo lentamente. Se sentó con los ojos entornados. Algunas moscas zumbaban sobre su flanco y las espantó con la cola.
Se hizo el silencio.
—Es un wub —explicó Peterson—. Se lo compré a un nativo por cincuenta centavos. Dijo que era un animal muy raro. Muy respetado.
—¿Esto? —Franco aguijoneó el inmenso flanco del wub—. ¡Si es un cerdo! ¡Un inmundo cerdo grande!
—Sí, señor, es un cerdo. Los nativos lo llaman wub.
—Un gran cerdo. Debe de pesar unos doscientos kilos.
Franco agarró un mechón del hirsuto pelo. El wub jadeó. Abrió sus ojos pequeños y húmedos, y su gran boca tembló.
Una lágrima se deslizó por la mejilla del animal y cayó al suelo.
—Tal vez sea comestible —dijo Peterson, nervioso.
—Pronto lo averiguaremos —respondió Franco.
El wub sobrevivió al despegue, profundamente dormido en el casco de la nave. Cuando ya estaban en el espacio y todo funcionaba con normalidad, el capitán Franco ordenó a sus hombres que subieran al wub para dilucidar qué clase de animal era.
El wub gruñó y resopló mientras ascendía a duras penas por el pasaje.
—Vamos —masculló Jones tirando de la cuerda.
El wub se retorcía y rozaba su piel contra las lisas paredes cromadas. Desembocó en la antecámara y cayó pesadamente al suelo. Los hombres se levantaron de un salto.
—¡Santo cielo! —exclamó French—. ¿Qué es eso?
—Peterson dice que es un wub —respondió Jones—. Es suyo.
Le dio una patada al wub, y el animal, jadeante, se puso en pie con grandes dificultades.
—¿Y ahora qué le pasa? —dijo French acercándose—. ¿Se va a poner enfermo?
Todos lo contemplaban. El wub puso los ojos en blanco y luego miró a los hombres que le rodeaban.
—Quizá tenga sed —aventuró Peterson.
Fue a buscar agua. French meneó la cabeza.
—Ya entiendo por qué tuvimos tantas dificultades para despegar. Me vi obligado a revisar todos mis cálculos de lastre.
Peterson volvió con el agua. El wub, agradecido, la lamió a grandes lengüetazos y salpicó a la tripulación.
El capitán Franco apareció en la puerta.
—Echémosle un vistazo. —Avanzó con mirada escrutadora—. ¿Lo compraste por cincuenta centavos?
—Sí, señor —dijo Peterson—. Come de todo. Le di cereales y le gustaron, y después patatas, forraje y las sobras de nuestra comida, y leche. Creo que le gusta comer. Una vez ha llenado el estómago, se echa a dormir.
—Entiendo. Bien, me gustaría saber cuál es su sabor. Creo que no conviene alimentarlo tanto, ya está bastante gordo. ¿Dónde está el cocinero? Que se presente al instante. Quiero averiguar...
El wub dejó de beber y miró al capitán.
—Le sugiero, capitán, que hablemos de otros asuntos —dijo el wub.
Un pesado silencio se abatió sobre la habitación.
—¿Quién dijo eso? —preguntó el capitán Franco.
—El wub, señor —dijo Peterson—. Habla.
Todos miraron al wub.
—¿Qué dijo? ¿Qué dijo?
—Sugirió que habláramos de otras cosas.
Franco se acercó al wub. Dio vueltas a su alrededor y lo examinó desde todos los ángulos. Luego volvió a reunirse con sus hombres.
—Tal vez haya un nativo en su interior —reflexionó en voz alta—. Tal vez deberíamos abrirlo y confirmarlo.
—¡Dios mío! —exclamó el wub—. ¿Sólo saben pensar en matar y trinchar?
—¡Salga de ahí! ¡Quienquiera que sea, salga! —gritó Franco con los puños apretados.
No se produjo el menor movimiento. Los hombres miraban al wub, pálidos y procurando mantenerse muy juntos. El wub agitó la cola y eructó.
—Perdón —se disculpó.
—Creo que no hay nadie dentro —susurró Jones.
Los hombres se miraron entre sí.
El cocinero entró.
—¿Me mandó llamar, capitán? ¿Qué es esto?
—Es un wub —dijo Franco—. Nos lo comeremos. ¿Por qué no lo mide y trata de...?
—Antes que nada, deberíamos hablar —interrumpió el wub—. Con su permiso, me gustaría discutir este asunto. Veo que no nos ponemos de acuerdo en algunos puntos fundamentales.
El capitán tardó un rato en contestar. El wub esperó pacientemente y aprovechó para secarse el agua de las mandíbulas.
—Vamos a mi despacho —dijo el capitán por fin.
Se giró y salió de la habitación. El wub se levantó y fue tras él. Los hombres lo siguieron con la mirada y oyeron como subía la escalera.
—Me gustaría saber cómo terminará todo esto —dijo el cocinero—. Bien, vuelvo a la cocina. Informadme de cualquier novedad.
—Claro —dijo Jones—. Claro.
El wub se dejó caer en un rincón con un suspiro.
—Le ruego me disculpe, pero me encantan todas las formas de descansar. Cuando se es tan grande como yo...
El capitán asintió con un gesto de impaciencia. Tomó asiento ante su escritorio y entrelazó las manos.
—Bien, empecemos de una vez. Es usted un wub, si no me equivoco.
—Creo que sí. Quiero decir que así es como nos llaman los nativos, aunque tenemos nuestra propia denominación.
—Habla nuestro idioma. ¿Estuvo en contacto con terrícolas anteriormente?
—No.
—Entonces. ¿cómo lo hace?
—¿Hablar su idioma? ¿Estoy hablando en su idioma? No soy consciente de hablar ninguna lengua en particular. Examiné su mente...
—¿Mi mente?
—Estudié los contenidos, en especial el depósito semántico, como yo lo llamo...
—Entiendo. Telepatía, claro.
—Somos una raza muy antigua. Muy antigua y voluminosa. Nos cuesta mucho desplazarnos. Como comprenderá, algo tan lento y pesado está a merced de formas más ágiles de vida. Consideramos que sería inútil basar nuestra supervivencia en la fuerza física. Demasiado pesados para correr, demasiado blandos para combatir, demasiado pacíficos para cazar por diversión...
—¿Y de qué viven?
—Plantas, vegetales, comemos casi de todo. Somos tolerantes, liberales y eclécticos. Vivimos y dejamos vivir. Por eso hemos durado tanto. Y por eso me opuse con tanta vehemencia a ser introducido en una olla. Vi la imagen en su mente: la mayor parte de mi cuerpo en el congelador, otra en la olla, un pedacito para el gato...
—¿Así que lee la mente? —interrumpió el capitán—. Muy interesante. ¿Qué más? Quiero decir, ¿posee alguna otra capacidad semejante?
—Nada importante —respondió el wub distraído, paseando la mirada por la habitación—. Un bonito despacho, capitán, muy limpio. Respeto las formas de vida que aman la pulcritud. Algunas aves marcianas son muy aseadas: sacan los desperdicios del nido y luego barren.
—Fascinante, pero volviendo a lo que hablábamos...
—Desde luego. Usted habló de cocinarme. Según he oído, el sabor es agradable. Un poco grasos, pero tiernos. Pero ¿cómo lograremos establecer una relación perdurable entre su pueblo y el mío si persiste en actitudes tan bárbaras? ¿Comerme? Deberíamos discutir otras cuestiones: filosofía, arte...
—¡Filosofía! —exclamó el capitán poniéndose en pie—. Quizá le interese saber que el próximo mes apenas tendremos nada para comer, algunas provisiones se han echado a perder...
—Lo sé —asintió con la cabeza el wub—. Pero ¿no estaría más de acuerdo con sus principios democráticos que lo sorteáramos? Después de todo, la democracia consiste en proteger a las minorías de tales abusos. Si cada uno tiene derecho a votar...
El capitán caminó hacia la puerta.
—Está loco —rezongó.
Abrió la puerta. Abrió la boca.
Se quedó petrificado, con la boca abierta, la mirada perdida, los dedos aún sujetos al tirador.
El wub le miró. Luego salió de la habitación y pasó por delante del capitán. Se alejó por el corredor, absorto en sus pensamientos.
La habitación estaba en silencio.
—Como verá —dijo el wub— tenemos mitos comunes. Sus mentes albergan muchos símbolos mitológicos familiares: Ishtar, Ulises...
Peterson estaba sentado sin decir nada, con la vista fija en el suelo. Se removió en su silla.
—Siga —dijo—. Siga por favor.
—Su Ulises es una figura común a casi todas las razas autoconscientes. Desde mi punto de vista, Ulises vaga como un individuo consciente de sí como tal. Es la idea de la separación, la separación de la familia o del país. El proceso de individuación.
—Pero Ulises acaba por volver a casa. —Peterson miró por el ojo de buey las estrellas, las incontables estrellas que brillaban con intensidad en el universo vacío—. Al final, vuelve a casa.
—Como lo hacen todas las criaturas. El momento de la separación es un período transitorio, un breve viaje del alma. Tiene un principio y un fin. El viajero errante regresa a su país y a su raza...
La puerta se abrió. El wub se calló y volvió su gran cabeza.
El capitán Franco entró en la habitación seguido de sus hombres. Titubearon en el umbral.
—¿Te encuentras bien? —preguntó French.
—¿Te refieres a mí? —replicó Peterson, sorprendido—. ¿Por qué?
—Ven aquí —ordenó el capitán Franco empuñando una pistola—. Levántate y acércate.
Hubo un silencio.
—Adelante —dijo el wub—. No importa.
Peterson se puso en pie.
—¿Para qué?
—Es una orden.
Peterson se dirigió hacia la puerta. French le cogió del brazo.
—¿Qué pasa? —Peterson se soltó con un movimiento brusco—. ¿Qué os pasa a todos?
El capitán Franco avanzó hacia el wub. El wub le miró desde el rincón en donde estaba echado junto a la pared.
—Es interesante que siga obsesionado con la idea de comerme. Me pregunto la razón.
—Levántese —ordenó Franco.
—Si insiste... —El wub se levantó con un gruñido—. Tenga paciencia. Me cuesta mucho.
Logró ponerse en pie, jadeando y con la lengua fuera.
—Mátelo ya —dijo French.
—¡Por el amor de Dios! —exclamó Peterson.
Jones se giró hacia él con los ojos llenos de miedo.
—Tú no le viste... como una estatua con la boca abierta. Aún seguiría allí si no hubiéramos bajado.
—¿Quién? ¿El capitán? —preguntó Peterson— Pero si ya está bien.
Todos miraban al wub, parado en mitad de la habitación. Respiraba entrecortadamente.
—Vamos —dijo Franco—. Apártense.
Los hombres se apelotonaron en la puerta.
—Tiene miedo. ¿verdad? —habló el wub— ¿Qué le he hecho?. Me repugna la idea de lastimar a alguien. Sólo he intentado protegerme. ¿Esperaba que me precipitara alegremente hacia mi muerte? Soy un ser tan sensible como ustedes. Tenía curiosidad por ver su nave, por saber algo más sobre sus costumbres. Le sugerí al nativo...
La pistola osciló.
—¿Ven? —dijo Franco—. Ya me lo pensaba.
El wub se tiró al suelo, tembloroso. Estiró las patas y enrolló la cola.
—Hace mucho calor —dijo—. Debemos estar cerca de los motores. Energía atómica. Desde un punto de vista técnico han logrado cosas maravillosas, pero sus científicos no están preparados para resolver problemas morales, éticos...
Franco se volvió hacia los tripulantes, apiñados a su espalda, silenciosos y con los ojos abiertos de par en par.
—Yo lo haré. Pueden mirar, si quieren.
—Trate de darle en el cerebro —aprobó French—. No es comestible. No tire al pecho. Si la caja torácica revienta, tendremos que ir sacando los huesos.
—Escuchad —dijo Peterson lamiéndose los labios—. ¿Qué ha hecho? ¿Ha causado algún mal? Os estoy haciendo una pregunta. Y, además, es mío. No tenéis derecho a matarlo. No es vuestro.
Franco levantó la pistola.
—Yo me voy —dijo Jones, pálido y descompuesto—. No quiero verlo.
—Yo también —le imitó French.
Ambos salieron tropezando y murmurando. Peterson permaneció junto a la puerta.
—Me hablaba de los mitos —musitó—. Es incapaz de hacerle daño a nadie.
Se marchó.
Franco se acercó al wub. Éste levantó los ojos y tragó saliva.
—Qué locura —dijo—. Lamento que desee hacerlo. Recuerdo una parábola de su Salvador...
Se interrumpió y fijó la vista en la pistola.
—¿Será capaz de mirarme a los ojos cuando lo haga? ¿Será capaz?
—Desde luego. Allá en la granja teníamos cerdos, apestosos jabalíes. Claro que seré capaz.
Sin apartar la mirada de los ojos húmedos y brillantes del wub, apretó el gatillo.

El sabor era excelente.
Estaban sentados con semblante de tristeza alrededor de la mesa; algunos apenas comían. El único que parecía disfrutar del plato era el capitán Franco.
—¿Más? —preguntó—. ¿Más? ¿Un poco más de vino?
—Yo no —respondió French—. Vuelvo a la sala de control.
—Yo tampoco. —Jones se puso en pie y empujó la silla hacia atrás—. Nos veremos más tarde.
El capitán les vio marcharse. Algunos de los que quedaban también se excusaron.
—¿Qué les ocurre a todos? —preguntó el capitán a Peterson.
Éste permanecía sentado con la vista fija en el plato, en las patatas, en los guisantes y en el trozo de carne humeante y tierna.
Abrió la boca, pero no emitió ningún sonido.
El capitán apoyó la mano en el hombro de Peterson.
—Ahora es tan sólo materia orgánica. La esencia vital ha desaparecido. —Mojó un trozo de pan en la salsa—. Me gusta comer. Es uno de los grandes placeres de la vida. Comer, descansar, meditar, discutir de algunas cosas.
Peterson asintió con un gesto. Otros dos hombres se levantaron y se marcharon. El capitán bebió agua y suspiró.
—Bien, he de admitir que es una comida muy agradable. Todo lo que me habían dicho acerca del... sabor del wub era cierto. Exquisito. Aunque me advirtieron, hace tiempo, que no lo hiciera nunca.
Se secó los labios con la servilleta y se recostó en la silla. Peterson miraba la mesa con expresión de tristeza.
El capitán le observó atentamente. Luego se inclinó hacia adelante.
—Vamos, vamos, anímese. Hablemos de cualquier cosa.
Sonrió.
—Como decía antes de que me interrumpieran, el papel de Ulises en los mitos...
Peterson se levantó de un salto con los ojos bien abiertos.
—Como iba diciendo, Ulises, desde mi punto de vista...

FIN







  1. Realiza una tabla que contenga los siguientes elementos de la historia: situación inicial, conflicto y desenlace.

  2. Responde, ¿se relatan hechos reales o imaginarios? ¿Cómo lo sabes?

  3. ¿Qué tipo de cuento es? ¿Por qué?

  4. Relee el cuento y transcribe no más de cinco núcleos narrativos.

  5. ¿Cómo se descompone en el texto el núcleo los tripulantes examinan el wub? Transcribe sólo las acciones menores realizadas por los tripulantes.

  6. Relee la siguiente frase del cuento: Sin apartar la mirada de los ojos húmedos y brillantes del wub, apretó el gatillo.

  • ¿Qué sucedió inmediatamente antes?

  • ¿Cuál fue la causa de ese hecho?

  • ¿Cuál fue su consecuencia inmediata?

  • ¿Cuál fue la consecuencia final?

7. Subrayen los conectores de las siguientes frases. ¿De qué tipo son y qué indican?


  • El wub gruñó y resopló mientras ascendía a duras penas por los pasillos.

  • El wub lo miró. Luego salió de la habitación y pasó por delante del capitán. Se alejó por el corredor, absorto en sus pensamientos.

8. Incluyan en el siguiente fragmento un conector temporal y lógico. para eso, inserten un número en donde lo ubicarían y, debajo escriban el conector elegido.

El wub se retorcía y rozaba su piel contra las lisas paredes cromadas. Desembocó en la ante - cámara y cayó pesadamente al suelo. Los hombres se levantaron de un salto.


  • Conector: ..................................................

  • Conector: ..................................................

9. En el cuento, hay tan pocas descripciones del wub que resulta difícil representárselo. Escribe en un procesador de textos unas descripción detallada del mismo en veinte líneas. Compara tu trabajo con el de tus compañeros.

10. Relee el cuento y elabora el esquema actancial del mismo primero teniendo como sujeto al capitán Franco, luego al wub y finalmente a Peterson.


  • Al alcanzar su objeto, ¿qué le sucede al capitán Franco?

  • Entonces, ¿cuál de los protagonistas logra alcanzar su objetivo? ¿Por qué?

11. ¿Qué tipo de conflicto presenta el relato?

12. Identifica el tipo de narrador y de perspectiva en el cuento. ¿Por qué el autor habrá elegido este tipo de narrador y perspectiva?

13. Observa la siguiente historieta relatando parte del cuento. Elabora las viñetas que faltan para concluirlo.


14. Reescribe la historia desde el punto de vista del wub.

15. Busca información sobre el autor del cuento en las siguientes páginas o en otras y elabora una breve biografía del mismo.


1. Observa cuidadosamente las siguientes diapositivas. Más adelante tendrás actividades donde podrás poner en práctica tus conocimientos.